Mujeres Profetas
Lee Éxodo 15:20; Jueces 4:4; 2 Reyes 22:14; y Nehemías 6:14. ¿Qué enseñan estos textos acerca del papel profético?
Hay abundante evidencia en las Escrituras de que Dios llamó a mujeres para que sirvieran como profetas (ver el uso de la palabra hebrea nevi’ah en Éxo. 15:20 y de la palabra griega profētis en Luc. 2:36). En Miqueas 6:4, María aparece junto a Moisés y Aarón como enviados por Dios al pueblo. María es presentada como una profetisa que entonó un canto de victoria cuando los israelitas cruzaron el Mar Rojo (Éxo. 15:20-21). Sin embargo, esta profetisa, al igual que sus colegas masculinos, no estaba exenta de culpa, como revela su vergonzosa actitud hacia Moisés y su esposa madianita, de tez más oscura, acciones por las que la profetisa fue debidamente disciplinada (ver Núm. 12:1-10). Podemos ver la obra de otra profetisa en la historia de Débora, quien actuó como jueza en Israel (Juec. 4:1-4).
De hecho, hay pruebas claras de que Débora (Juec. 4:4) recibió una revelación de Dios (Juec. 4:4-9, 14-22). (Juec. 5:2-31) Lee 2 Reyes 22:11-14. ¿Por qué los hombres del rey Josías fueron a ver a Hulda? ¿Qué nos dice esto acerca de la importante función que cumplía en la nación? Los principales consejeros del rey Josías consultaron a Hulda «la profetisa» (2 Rey. 22:14; 2 Crón. 34:22) después de leer al rey las palabras del «libro de la ley» (2 Rey. 22:8) (que se cree que es Deuteronomio), quien, en respuesta, «rasgó su vestido» (2 Rey. 22:11).
Los que eran rebeldes creyéndose superiores a los enviados por Dios por sus cargos o por el odio que sentían por los mensajeros de Dios pagaron las consecuencias. Faraón y Saul y Sedequías son ejemplos vivos de esto. (Éx 5:1-5); (1 Sam 22)
«Si Dios envía un mensaje de verdad, no importa el instrumento que use, debemos recibirlo. No debemos decir: "No aceptaré esto porque no vino a través de los canales regulares o de las personas que yo apruebo"» El otro Poder / Review and Herald (1890)
Llamado profético
Aunque llamados por Dios, los profetas y las profetisas también eran pecadores que necesitaban la gracia divina. ¿Qué esperanza puedes obtener de sus historias?
El asunto que es que quien habla en nombre de Jehová, sea quien sea debía ser obedecido (Jr 26:16)