Semana 3 11/10/2026

La Humanidad De Los Profetas

Como vimos la semana pasada, el Señor utilizó al profeta Elías para realizar una grandiosa obra en Israel a pesar de la feroz oposición que debió enfrentar. Lo que el Señor había logrado por medio de él era increíble. Sin embargo, lo que sucedió después es difícil de creer. Reflexiona acerca de cómo presenta Santiago al profeta Elías en Santiago 5:17-18. ¿Qué quiso decir al afirmar que Elías «era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras»?

Mientras Elías confió en la palabra de Dios e hizo como Dios le dijo las cosas, todo salió de acuerdo con lo establecido por Dios y venció al poder del mal. (1 Rey 18) Pero cuando Elías tomó una decisión por si mismo dejó notar su debilidad humana. Huyo por a la amenaza de la adultera Jezabel. Dios no le pidió huir, el decidió hacerlo. Tenía todavía una obra que terminar y la dejó a la mitad pensando que, si Jezabel lo mataba, se acababa todo el proyecto de Dios con él. Pero Dios le encontró en el monte y le dijo que hacia allí, que tenía obra que hacer todavía y por gusto pedía ser relevado pidiendo a Dios que le quitara la vida. Él sabía que la única manera en que alguien dedicado a Dios puede ser quitado de su puesto es al final de sus días y que ningún hombre pude decidir esto. Ni aun el mismo profeta.

Así que Dios le mandó hacer la obra completa y que para eso había elegido a personas que se encargarían de eso. Hazael, Jehu y Eliseo y que él debía prepararlos ungiéndolos para que el Espíritu Santo estuviera en ellos también. Así se manifestó que el profeta, aunque llevó a cabo obras poderosas no fue por su poder sino por el de Dios. Elis debía comprender todo esto ya que sin Dios era solamente Elías. La palabra de Dios era el poder de Dios para llevar a cabo la gran obra de reforma en Israel. (Ro 10:17); (Hbr 4:12,13) Elías por naturaleza como hombre era lo que manifestó “pasiones semejantes a las nuestras” (St 19) Tenía miedo como cualquiera se desesperaba como cualquiera y reconocía que sus errores y pecados lo abrumaban como a cualquiera “No soy mejor que mis padres” -dijo sabiendo que la paga del pecado era perecer (Ro 6:23)

Pero Dios ayudó a su mensajero y le mostro que solo debía vivir de la palabra de Dios. Le mostro un terremoto una tempestad y un torbellino, pero Dios no estaba en ellos. Dios estaba solo en la palabra apacible. Muchos quieren hacer la obra de Dios con su poder y conocimiento y demostrar como Pablo cuando se enfrentó a los filósofos, pero solo se nos pide seguir las ordenes divinas simples que Dios da. A Moisés le dijo que levantara la vara para que se abriera el mar. Nadie con una vara podría hacer eso. Pero Dios mostraba que el poder era de él. A Josué que diera siete vueltas y zapateara y cayó el muro de Jericó, A Gedeón que llevara los cantaros con antorchas y gritara y eso fue todo. Así mismo, Elías entendió que solo debía hacer lo que Dios decía, porque Dios sabía, que haría, que cedan los poderes del mal. Hoy nos manda proclamar el mensaje de los tres ángeles que son la vocecita apacible de Dios. No nos pide hacer milagros ni predicaciones de seminarios humanistas de familia hogar y relaciones sociales. Solo nos da su palabra profética mas segura (2 Pe 1:19) con la cual se salvará a la humanidad entera. El mérito no es humano, sino de Dios. Decir que es muy duro el mensaje o que se debe buscar medios más fáciles es dudar de Dios y confiar ene l merito humano. Es no tener fe. Dios manda a sus mensajeros como a Elías “¿Qué haces aquí, anda cumple con predicar el tercer ángel sin temor a las amenazas, que yo soy es quien te manda” se ha de denunciar a Babilonia y declarar sentencia contra ella, como Elías lo hizo contra Jezabel (1 Re 21:23)

¿Por qué sentimos a veces que hemos fracasado en la vida o que nuestros esfuerzos han sido en vano? ¿Qué promesas bíblicas pueden ayudarnos a superar el desánimo?