Semana 3 15/10/2026

Falsos Profetas

Satanás falsifica todo lo que Dios hace. Eso incluye el ministerio profético. Israel tuvo ante sí a profetas verdaderos y falsos. La clave era saber distinguir entre unos y otros.

Lee Jeremías 14:1-15. ¿Qué sucedía según este texto y cómo consideraba el Señor a quienes hablaban en su nombre como «profetas» sin serlo?

El mensaje de Dios debe ser anunciado de acuerdo con su palabra. Y nada menos de eso. Cuando no se la anuncia, las consecuencias son desastrosas. (Ez 33) Dios dijo que los falsos profetas serían destruidos pero lo peor venía cuando el pueblo era consumido por culpa de los falsos profetas. (Jr 14:16-18) Dios había advertido que si el pueblo no se portaba de acuerdo con las advertencia de Dios cosecharían su desgracia (Gál 6:7) Pero no hicieron caso desde el rey hasta el pueblo (Je 6:13;8:10) y el resultado fue el cautiverio en manos de Babilonia. No fue Dios quien, los traicionó, sino, que, al no hacer caso de la voz de Dios, el resultado fue por causa y efecto.



Así mismo, hoy como pueblo de Dios tenemos un mensaje que debemos proclamar al mundo, llamado el tercer ángel. Es una denuncia severa que se tiene que hacer en contra de los poderes corruptos de la tierra que quieren tomar el dominio del mundo y Dios ha confiado el mensaje a toda su iglesia para que denuncie a estos poderes del mal, antes de que destruyan a la humanidad desviándola primero de Dios y luego asesinándola (Ap 13:15-17; 11:18) este mensaje debe ser anunciado por su pueblo, sino lo hacen, ellos mismos perecerán por estas leyes mundiales en contra de la humanidad. El colmo vendrá, cuando se ataque abiertamente la ley de Dios pisoteando su sábado. Este será el limite y cuando esto suceda entonces comenzará la matanza contra la humanidad. (Ap 14:9-11) La ira de Dios, que significa dejar al hombre al desamparo se cumplirá. Entonces la bestia y su imagen mandaran matar a todos sin misericordia. Los mensajeros verdaderos anuncian hoy esto. No pueden hablar ahora de paz cuando no hay paz. (Ez 13:10); (1 Tes 5:2,3)

Los que hagan caso a los profetas se salvarán como cuando Moisés les dijo que Dios ordenó poner la marca de sangre en sus puertas. Así mismo, los que no hagan caso, no tendrán el sello de Dios puesto por el mensaje del tercer ángel y perecerán.

En Jeremías 14, Dios encomendó a Jeremías un mensaje de juicio para Judá; Los falsos profetas de la época contradecían el mensaje de Jeremías, Entonces Dios dijo: “Los profetas profetizan mentiras en mi nombre. No los envié, ni los mandé, ni les hablé. De su corazón les profetizan visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño”» (Jer. 14:14).

Los falsos profetas eran corruptos porque la fuente de sus afirmaciones proféticas eran a menudo los falsos «dioses» a los que adoraban (Jer. 23:13-14). Miqueas como hemos visto se enfrentó contra los cuatrocientos profetas mentirosos sin titubear. No es tiempo de titubear ahora, sino de denunciar como en días de Jeremías. (Jer 50:1-3); (Ap 18:2-4) Muchos prefieren al pastor falso que no los reprende y exhorta. Les gusta el mensajero relajado que les fomenta la mundanalidad. Mientras que al que reprende y advierte del peligro lo tienen como muy bueno y popular. Esto condena al pastor o profeta, pero lo peor, condena al pueblo a la perdición sin esperanza.

Los corruptos lideres astutamente juegan con la mente de las personas. Para negar al profeta inventan, difaman, expulgan la vida de los mensajeros de Dios, persiguen contratan detectives. Muestran así su relación intima con Satanás. Luego procuran acusar a los fieles de Dios utilizando mentiras o errores de los santos y de esa manera los ignorantes, incautos, supersticiosos., malvados y mundanos dentro de la misma iglesia son engañados para no ver la verdad. Tan ciegos están, que quienes los desvían abiertamente son pervertidos y mundanos, Desde pastores y directivos de iglesia que buscan acusar a los que anuncia la profecía, son corruptos y pervertidos y estos se atreven a acusar a los más santos que ellos. Metidos en narcotráfico, venta de armas, pornografía, pedofilia, lavado- de dinero tráfico de personas y todavía tienen el descaro de atacar a los santos y puros de Dios que, a pesar de sus imperfecciones, saben temblar a la palabra de Dios. La orden es. No les obedezcan a estos mentirosos, los que les tengan pena, pagaran junto con ellos sus rebeliones. “No serán inscritos en la casa de Israel ni a la tierra de Israel volverán” (Ez 13:9) Aparátense de las tiendas de esos hombres, fue la orden de Moisés. Había llegado su hora.