Semana 1 28/09/2026

Escondiéndose De Dios

Puesto que Dios es amor (1 Juan 4:8), él no crearía «robots» humanos. El amor implica conceder a la persona amada la libertad de elegir. Para poder amar, Adán y Eva tenían que ser creados con libre albedrío. De lo contrario, les sería imposible expresar verdadero amor.

El amor es un acto inteligente de parte de quien lo concede y de quien lo recibe. Dios creó seres pensantes y con capacidad de desarrollar la inteligencia y llevar a cabo actos voluntarios sobre la base de la comprensión de las enseñanzas. Por eso Dios no creó inteligencias artificiales, sino que creó seres pensantes y con decisiones. Seres que consumían combustible, con alimentos que les dieran fuerza cerebral y carácter moral. Que necesitaran descansar por la noche y un día en la semana para reparar fuerzas. Así se produciría el amor entre todos los demás integrantes de la familia humana en la posteridad. La idea de Satanás es que tomen este lugar maquinas que no se cansen, para que no se produzca el amor por los demás de la especie. Sobre esta base funciona el libre albedrio para tomar decisiones correctas de amor. El amor entonces es un acto inteligente, voluntario y no forzado.

«Nuestros primeros padres, a pesar de que fueron creados inocentes y santos, no fueron colocados fuera de la posibilidad de pecar. Dios los hizo entes morales libres, capaces de apreciar y comprender la sabiduría y benevolencia de su carácter y la justicia de sus requerimientos, y les dejó plena libertad para prestarle o negarle obediencia. Debían gozar de la comunión de Dios y de los santos ángeles. […] Sin libertad de elección, su obediencia no habría sido voluntaria, sino forzada» (Elena de White, Patriarcas y profetas, pp. 29-30).

¿Por qué Adán y Eva intentaron esconderse de su Creador después de desobedecerlo? Lee Génesis 3:1-8 (compáralo con Jer. 23:24; Heb. 4:13).

No querían más escuchar la voz de Dios que les recordaría su sentencia. “Tuve miedo y me escondí” dijo Adán. (Gén 3:9) aunque Dios venia para darles solución “a los que por el temor de la muerte estaban sujetos a servidumbre por toda la vida” (Hb 2:15) ellos sabían sui condición y reaccionaron negativamente.

Satanás sabía que el primer paso para la caída era hacer dudar de la pablara de Dios. Así su libre albedrio era neutralizado Porque no hay libertad si no hay elección. (Dt 30:19) Si no tenía algo para elegir por la sabiduría, entonces la alternativa quedaba neutralizada (Ro 1:25) Ahora la mujer debía razonar sola y Satanás tomó las riendas. “Sin necesidad de que te enseñen, mágicamente, solo por comer del fruto prohibido, podrías alcanzar la sabiduría y ser una diosa”. (Gn 3:4) La tentó con la vanidad. “No necesitarías preguntar a nadie por el bien y el mal. Tú lo sabrías todo”. Él sabía que el cayo así en el cielo y codició el puesto de Dios. Ahora sabia como podía caer también el ser humano perfecto. Le hizo pensar que la perfección no venia de Dios, sino, que ella ya la tenía por naturaleza y entonces codició la divinidad. Génesis 3:5,6

Hoy usa el mismo engaño, haciendo creer que siendo pecadores Cristo nos devuelve la perfección instantemente al entregarnos a el y que ahora el Espíritu santo, nos conducirá sin la guía de la pablará de Dios. (Jer 9:13,14) A pesar de que Jesús dijo “Las pablaras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Jn 6:63) y le hace creer al hombre que ya puede guiarse por si mismo sabiendo el bien y el mal. El inventó su propio “bien y mal” que hoy rige en el mundo y empuja a la práctica de ese bien y mal. Gen 3:4 Pero, Dios creó la vida que es el bien, solamente y que no tiene nada que ver con el bien que el diablo y el mundo enseñan. Dicen que el Espíritu los guía, pero hacen lo que han aprendido como bueno del mundo. Cuando aman a su prójimo, lo hacen sobre la base de su razonamiento y no del mandamiento. Porque ya Satanás los desvió como a Eva del mandamiento para seguir sus razonamientos.

Lamentablemente así Eva cayó en el último paso. La codicia. Basada en una necesidad irreal creada por el diablo. Hoy Satanás usa del mismo engaño. Habla del amor y le dice la humanidad que debe alcanzarlo. Pero no por el medio que Dios instituyó, Su mandamiento, su pablara. Sino por medio de la supuesta guía del Espíritu, ya que el tal espíritu increíblemente les dice: “Hagan lo bueno, pero sin Dios”. Es decir, sin su ley, sin su pablara. Perdieron la luz de Dios, que es su guía, Su palabra (Sal 119:105) es decir, la luz de la sabiduría. Ahora la ignorancia dominaba sus mentes. La oscuridad o desnudez de su vergüenza. Saber que el diablo se aprovechó de ellos. Hoy el hombre no quiere oír la voz de la ley de Dios y sus advertencias porque se acostumbró a la desnudez. Pero Dios le hace entender que en esa condición será destruido por la maldad de Satanás y que debe buscar la luz para estar recubierto de protección divina.