Semana 1 29/09/2026

Dios Busca a La Humanidad

En Génesis 3:9-10 vemos que Dios tomó la iniciativa de buscar a sus hijos caídos. La pregunta «¿dónde estás?» era retórica, porque Dios sabía lo que Adán y Eva habían hecho y dónde estaban. Sin embargo, el pecado interrumpió la comunicación habitual entre él y la primera pareja humana.

Dios llama con su Palabra. (Ap 3:20) Su voz es su mensaje (Hb 3:15) a través de esta le muestra al hombre su pecado. “¿Comiste del árbol que te mande no comieses?” (Gn 3:9,10) Siempre que nos llega la palabra de Dios, nos recordará lo primero. El estado de pecado de nuestra vida. (Jn 16:8) y para esto nos muestra su Ley santa, que coinvierte el alma. (Sal 19:7) es decir la parte espiritual o real del ser humano. Luego como a Adán le dice el resultado de este (Ro 6:23)

Lee Lucas 15:11-32. ¿Cómo refleja esta parábola lo que sucedió en Génesis 3:9-10?

En la parábola se ve que el hijo prodigo tuvo que ver el resultado de sus acciones para recapacitar y darse cuenta de lo que era el pecado y al hacerlo se arrepintió. El padre estaba dispuesto a perdonarlo. Pero el hijo sabía que no merecía ningún premio por sus actos. Tuvo miedo al acercarse a su Padre. Como Adán. Dios venia a decirle la solución para su caída, pero él lo vio como enemigo. Satanás lo había llevado a eso. Así mismo, hoy Satanás quiere hacer ver a Dios como enemigo. Cuando viene a profetizar como lo hiciera con Adán y Eva, que la simiente bendita venía a pasar la cabeza al diablo. (Gn 3:15) Así mismo, cuando Dios envía la profecía de como Cristo vencerá al mal de este mundo y traería la salvación lo hace mirar como enemigo y les pone miedo para esconderse y ver su ley como enemiga para no reconocer el pecado y arrepentirse y salvarse.

Dios muestra su amor al buscar al hombre. Lo busca con su palabra. (Ap 3:20) al mostrarle las advertencias de su profecía y su ley. Jesús es la ley y la palabra caminando. Jesús advirtió a Pedro que lo negaría tres veces y cuando lo hizo Jesús lo miró a Pedro y bastó una mirada al Salvador que era la ley caminando y reconoció su pecado y como era la pablara caminante, también lo miro con misericordia que lo llevó al arrepentimiento.

Observa en Génesis 3:11-13 cómo el pecado afectó la relación entre Adán y Eva. En lugar de confesar su pecado individual, comenzaron a culpar a otros.

El apóstol Pablo describe bien nuestra condición en Romanos 7:15-24, donde se refiere al dolor resultante de pecar, aunque se desea hacer lo correcto: «No entiendo lo que me pasa; porque no hago lo que quiero sino lo que aborrezco» (Rom. 7:15, NVI). Pablo mostraba su condición de arrepentimiento al decir. No hago el bien que es la ley en este caso (Ro 7:12) sino lo malo que no quiero. La trasgresión de la ley. Pero al igual que Adán y Eva recibieron la respuesta de Dios que la simiente santa pondría enemistas con el mal (Gn 3:15-17) así mismo, Jesús con su pablara pone en nuestros corazones enemistad contra el pecado (Sal 119:11) Fue la pablara de Jesús la que puso enemistad entre la mujer y la serpiente. Así es hasta hoy la palabra de Jesús del Génesis al Apocalipsis pone enemistad contra la serpiente. (Sal 17:4) En esta palabra se ensaña como ser librados del pecado por el perdón y la transformación del Espíritu. (Ro 8:13) Así Dios comunicó su verdad por medio de sus profetas para que tengamos esperanza (1 Ped 1:10,11)