Llamado a los impenitentes
En 2 Corintios 12: 14 a 13: 10, Pablo informa a la iglesia acerca de su tercera visita (2 Cor. 12: 14; 13: 1). Él había demostrado que no era inferior a ninguno de los falsos apóstoles
Pablo demostró su capacidad de apóstol dándoles pruebas que obviamente hacían creer los falsos apóstoles judaizantes que eran necesarias para un apóstol. Pablo dijo que, si de pruebas de sufrimientos se trataba, el pasó por más, si de visiones sobrenaturales se trataba el más y si de milagros y señales se trataba el hizo más. En todo les probó que él era más apóstol que ellos. Pablo les recordó también que cuando les dijo que el diezmo y las ofrendas debían ser para los mensajeros de Dios como Tito y a quienes el envío y que él no enseñó sobre este sistema para que así se haga con él, él se humilló frente a ellos. Pero que esto mismo los hacia menos iglesia ante las demás, porque no mostraron respeto por el apóstol a quien si debieron apoyar porque él les llevó el evangelio y esa era su obligación sagrada o remuneración o pago o salario del apóstol.
Algo que deja ver a las claras que el reclamo de Pablo tenía que ver con el dinero de la obra. (2 Cor 12:13) Pero está claro que los falsos maestros tomaron partido de esto y dijeron que Pablo, si no recibió, lo hacía por astuto para que pensaran que él no hacia la obra por dinero. Por eso irónicamente les dijo “Como soy astuto os tome por engaño” Al poner como base esto Pablo, ahora hizo frente a su propósito de viajar por allí por tercera vez. Les recordó que no les recibiré nada otra vez, no porque no sea justo, sino porque siguen prejuiciados contra mí. Como buen padre que soy en la fe, no les recibiré nada yo pondré de lo mío. Es decir, a quienes no tienen fe en el mensaje para que les recibo, si el diezmo y ofrendas son exclusivamente para la obra y ustedes no la creen.
Jamás podría recibirse a quienes rechazan la verdad presente. La iglesia no está obligada a dar donde no hay verdad y no se cree. Primero hay que lograr su conversión al anuncio del tercer ángel y después de eso recién hablaremos con ellos del tema del diezmo y ofrendas. Porque de nada sirve que ellos dieran estos medios para una verdad en la que no creen. Pablo ahora estaba preocupado porque si rechazaban su mensaje significaría que ellos seguirían mezclados en las fiestas paganas en peleas y orgias. Es decir, seguirían mundanalizados. (2 Co 12:20,21)
Cuando la iglesia no recibe el mensaje del evangelio como debe ser no se convierte a seguir las doctrinas y sigue participando de las diversiones mundanas y las luchas carnales. Sigue en la búsqueda del dinero el comercio el contrabando que es ilegal totalmente, los préstamos de dinero, la usura y el lucro, las deudas y divisiones de creencias. Lo mismo ocurre en la iglesia de hoy como pueblo de Dios. Aun se toleran a los falsos apóstoles de Cristo que niegan el mensaje profético de los tres ángeles y la denuncia contra Babilonia y la bestia y su imagen y su marca. Mientras esto se hace la iglesia se prostituye con alianzas ecuménicas y los miembros se mundanalizan practicando las fiestas paganas y música mundana. Las divisiones son a causa de estas cosas en el pueblo de Dios.
Pablo finalmente ruega a los miembros que se examinen si están en la fe (2 Cor. 13: 7-9, NVI). Estar en la fe es estar en la creencia. Nuestra fe es la adventista. El mensaje que nos hace adventistas, es creer en el primer ángel que anuncia la segunda venida de Cristo y el juicio expiatorio para entrar en el cielo. Para estar así, se nos manda salir de Babilonia. Y no unirse con el papado y el protestantismo apostata. Los protestantes y el papado niegan la ley de Dios. Aunque no dicen que no hay ley, tampoco creen que siga vigente para obedecerla y ser salvos (Mt 19:17-25) contradicen a Pablo cuando declara “la circuición e incircusición no son nada, sino el guardar los mandamientos de Dios” (1 Cor 7:19) Si al examinarnos no estamos en esta creencia, no somos adventistas genuinos. Pues el adventista debe cumplir con lo siguiente: “Aquí está la paciencia a de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Ap 14:12).