Gloriarse en el Señor
(2 Cor. 10: 17). Pablo se alababa en el conocimiento de la escritura. (Jer 9:23,24) ya que Dios dice que cuando alguien conoce la escritura y la enseña, su jactancia viene de Dios. No manifiesta duda. Satanás le puede decir “sabiondo y orgulloso” “Conoces mucho, pero mucho conocimiento no salva, sino una relación con Jesús jajaja” Pero los falsos maestros se glorifican en su conocimiento humano: “Soy teólogo, tengo trayectoria, soy de segunda, tercera o cuarta generación. Conozco el original, se tal idioma original” Pero ni siquiera sus mentiras las practican (Mt 23:4). Pero todo esto son puras tonterías, nos dice la lección. Nuestra competencia viene de Dios. De la Escritura.
Lee 2 Corintios 10: 13-17. ¿Cómo puede una atmósfera de competencia o rivalidad perjudicar la predicación del evangelio?
Muchos predican dijo Pablo a Cristo por contienda o vanagloria. Los falsos maestros cuentan el número de sus adeptos y no anuncian la verdad que indica la escritura por avaricia. Usan de armas como la psicología. El mensajero de Dios no usa estas armas diabólicas. Ni el control de la mente. Sino muestra la línea profética que indica lo que hay que creer y enseñar a otros. La línea profética nos indica que estamos en la hora del juicio y la presentación del anticristo. Los tres ángeles. (Ap 14:6-12) Si alguien no predica esto en la iglesia, es un falso maestro que trata de desviar a los sinceros.
Pablo habló de la muerte y la resurrección de Cristo. Así mismo, ahora declaramos las profecías en relación con la última ministración del sacrificio de Cristo. El juicio y la expiación, para estar listos para la venida de Jesús. Esta parte del evangelio nos toca anunciar a los que decimos ser el residuo. No porque simplemente seamos adventistas. El Nombre no nos hace ser el pueblo de Dios, sino el mensaje que traemos y nuestra preparación en armonía con este.
Los falsos maestros juzgan al mensaje diciendo que es muy duro y que la gente seria más feliz si se les dijera que Dios los ama y Jesús vino por eso a dar su vida en la cruz del calvario y que no hay mas nada que hacer. Pero Jesús declaró que había que enseñar todo lo que el había mandado en su palabra. (Mt 28:19,20) Pablo había entrado predicando el evangelio primero en aquellos lugares de Corinto. Los falsos maestros habían llegado después con su falso mensaje. Estos habían aprovechado de la ausencia de Pablo para introducirse. Hoy nuestros pioneros adventistas nos han dejado en claro la verdad que ellos habían anunciado como Pablo. Los libros del Espíritu de profecía nos ubican en la verdad para este tiempo que nos ha hecho lo que somos. El mensaje de los tres ángeles “Y nada debe desviarnos de este” EUD 46
Pero últimamente los falsos maestros han tomado las iglesias como en Corinto y se ponen a enseñar falsedades. Dejan el tercer ángel y en su lugar predican psicología y salvación humanista. Hacen creer que hablan del amor de Jesús, descartan el testimonio de Jesús y los profetas y apóstoles. Alejan de la ley de Dios haciéndola ver como legalismo. Declaran que las creencias originales de los pioneros son fanatismo y que no hay que ser muy “juayistas” en su lenguaje coloquial. Se meten donde los pioneros han edificado y ahora los fieles lo hacen. Quieren hacer creer que están predicando donde otros ya han edificado refiriéndose astutamente a ellos como los primeros, cuando no lo son, sino usurpadores y declaran que las profecías no tienen relevancia, sino más bien los temas de la personalidad al estilo humanista. Se la pasan en testimonios, en lugar de elevar al evangelio para esta hora que es urgente. A saber, la preparación para el juicio y el fin del tiempo de gracia.